Energía · 6 min de lectura

Cuánto cuesta cambiar una caldera de gas antigua por una de condensación (y cuánto ahorras al mes)

Cambiar una caldera de gas antigua por una de condensación cuesta de 1.500 a 2.500 euros instalada en la mayoría de pisos. Desglose, extras y ahorro mensual real.

Caldera de condensación blanca recién instalada en la galería luminosa de un piso español
En la mayoría de pisos, cambiar una caldera de gas de más de 15 años por una de condensación cuesta de 1.500 a 2.500 euros con instalación, IVA y retirada de la vieja. Puede pasar de 3.000 si hay que rehacer la salida de humos o mover la caldera de sitio. El ahorro de gas suele quedarse entre un 10 y un 25 %, unas decenas de euros al mes en invierno y casi nada en verano: no se cambia por el ahorro, se cambia porque la vieja está al final de su vida.

El precio, de un vistazo

Te lo digo como a quien me escribe en noviembre con la caldera haciendo ruidos raros: para un piso normal, con una caldera mixta (calefacción y agua caliente) que se cambia en el mismo sitio, los presupuestos serios suelen caer entre 1.500 y 2.500 euros, IVA incluido. Ahí entran el aparato, la mano de obra, el kit de salida de humos, la puesta en marcha y la retirada de la vieja.

Por debajo de 1.500 hay ofertas de gama de entrada, no siempre malas. Por encima de 3.000 ya estás pagando obra.

  • Cambio sencillo, mismo sitio, salida de humos aprovechable: de 1.500 a 2.000 euros, más o menos.
  • Cambio con conducto de humos nuevo o desagüe que hay que llevar lejos: de 2.000 a 3.000 euros.
  • Caldera que cambia de sitio, o casa grande con mucha demanda de agua caliente: a partir de 3.000.

Qué hay dentro de ese presupuesto

Más de la mitad del dinero se lo lleva el propio aparato. Una caldera de condensación de unos 24 kW de marca conocida cuesta ella sola, aproximadamente, de 800 a 1.600 euros según la gama. El resto se reparte así:

  • Mano de obra del instalador habilitado: desmontar, colgar, conectar y probar. Normalmente, una jornada.
  • Kit de evacuación: el tubo concéntrico (un tubo dentro de otro) que saca los humos y a la vez toma aire de la calle.
  • Desagüe de condensados: la caldera nueva "suda" un agua ligeramente ácida que hay que llevar a un desagüe.
  • Puesta en marcha del servicio técnico oficial, a menudo gratuita, que es la que activa la garantía.
  • Retirada de la caldera antigua y certificado de la instalación, que el instalador debe entregarte firmado.

Ojo con dos cosas que inflan la factura sin avisar. El termostato: muchas ofertas baratas te dejan el de toda la vida, y la condensación rinde peor con uno de encendido y apagado que con uno modulante. Y la limpieza del circuito: una instalación de veinte años suelta lodo negro, y meter una caldera nueva en ese caldo es acortarle la vida. Pregunta si va incluida.

Sobre el IVA: en un cambio de caldera lo normal es el 21 %. El tipo reducido de las reformas de vivienda solo se aplica cuando los materiales no pasan del 40 % del presupuesto, y aquí el aparato ya se come más que eso.

La salida de humos, donde se disparan los presupuestos

Si tu caldera tiene más de 15 años, hay bastantes papeletas de que sea atmosférica: toma el aire de la propia cocina o galería y saca los humos por un tubo ancho que sube hacia una chimenea. Si ya es estanca (de las de tubo concéntrico, pero sin condensación), mejor: el cambio suele ser más sencillo.

Caldera de gas atmosférica antigua con tubo de humos vertical en la galería de un piso

Las de condensación son estancas: no respiran el aire de tu casa, lo cogen de fuera por el mismo conducto por el que expulsan los humos. Eso pide un tubo nuevo, y aquí está la gran variable del precio: si el hueco existente sirve, se adapta y listo; si no, hay que salir por fachada o por cubierta, y cada metro, codo y permiso suman.

El reglamento de instalaciones térmicas, el RITE, permite en muchas sustituciones sacar los humos por fachada, con condiciones de distancia a ventanas y vecinos. Con chimenea colectiva la cosa se complica. Nada de esto se decide por teléfono: que el instalador lo vea antes de darte un precio cerrado.

Cuánto vas a ahorrar al mes (la cuenta honesta)

Aquí es donde más se exagera. Una caldera de condensación aprovecha el calor del vapor de agua que va en los humos, ese que la vieja tira por la chimenea. Por eso saca más calor del mismo gas.

Frente a una caldera de más de 15 años, el ahorro de gas suele moverse entre un 10 y un 25 %. La parte alta es para calderas atmosféricas muy viejas, mal reguladas o demasiado grandes para la casa. La parte baja, para las estancas que se han mantenido bien.

Y ese porcentaje se aplica solo a lo que consumes, no a la factura entera. El término fijo y el alquiler del contador se quedan igual. Coge tu factura de enero y haz esto:

  • Busca el importe del consumo de gas (la línea de energía, no el total).
  • Multiplícalo por 0,15, que es una estimación prudente.
  • Lo que sale es, más o menos, lo que ahorrarías ese mes.

Pongamos un piso cuyo consumo de gas en un mes de invierno son 90 euros: el ahorro rondaría los 13 o 14 euros. En verano, con solo agua caliente, apenas unos euros. Sumado el año, en un piso medio hablamos de decenas o pocos cientos de euros, no de miles. Con esos números la caldera nueva tarda años en pagarse sola, así que el ahorro es un argumento a favor, no el motivo para cambiarla.

Un detalle que casi nadie te cuenta: la caldera solo condensa de verdad cuando el agua vuelve de los radiadores relativamente fría, por debajo de unos 55 grados. Si la pones a tope como la vieja, rendirá como una normal. Baja la temperatura de impulsión y acompáñala de un buen termostato. Si dudas de si merece la pena un termostato inteligente en tu casa, ahí tienes la cuenta hecha.

Más de 15 años: ¿cambiarla ya o esperar a que muera?

Una caldera de gas bien cuidada suele durar de 15 a 20 años. A partir de ahí, cada avería es una apuesta: las piezas escasean y la reparación se acerca a lo que costaría media caldera nueva.

Mi consejo es cambiarla en frío, nunca mejor dicho. En primavera o a principios de otoño, con tres presupuestos por escrito y sin prisas. Cuando muere en enero, aceptas el primer precio y al primer instalador con hueco.

Antes de firmar, hazte una pregunta: ¿quieres otra caldera de gas para los próximos 15 años? Desde 2015 las normas europeas de ecodiseño han dejado en el mercado prácticamente solo las de condensación, y todo apunta hacia la electrificación. Si tu casa está razonablemente aislada, échale un ojo a si te compensa más seguir con caldera de gas o pasar a una bomba de calor antes de repetir sistema por pura inercia.

¿Hay ayudas para cambiar la caldera?

Corto y claro: para una caldera de gas, casi ninguna. La directiva europea de eficiencia energética de los edificios, revisada en 2024, cierra la puerta a subvencionar calderas de combustibles fósiles, y los programas actuales se centran en aislamiento, bombas de calor y renovables. Algunas comunidades autónomas tuvieron planes renove de calderas; mira la web de tu consejería, pero no cuentes con ello.

Donde sí hay dinero es en la envolvente y en la aerotermia. Lo tienes todo en las ayudas para la rehabilitación energética que siguen abiertas en 2026, y en la web del IDAE puedes consultar los programas estatales de eficiencia.

Preguntas frecuentes

¿Necesito permiso de la comunidad de vecinos?

Para cambiar la caldera dentro de tu casa, no. Si el tubo de humos nuevo sale por fachada, revisa los estatutos y la ordenanza municipal, porque la fachada es un elemento común y algunas comunidades piden autorización.

¿Funciona con mis radiadores antiguos?

Sí, no hace falta cambiarlos. Eso sí, si los radiadores son pequeños y piden agua muy caliente, la caldera condensará menos y ahorrarás menos. Purgar y limpiar el circuito ya ayuda.

¿Qué potencia necesito?

En un piso medio con un baño, una mixta de unos 24 kW suele ir sobrada, porque en estas calderas lo que manda es el agua caliente, no la calefacción. Si tienes dos baños que se usan a la vez, el instalador te propondrá algo más. Desconfía de quien te venda la más grande "por si acaso": una caldera sobredimensionada se enciende y se apaga sin parar, y gasta más.

LR
Escrito por
Lucía Romero

Hola, soy Lucía Romero. Tras varios años asesorando sobre reformas y eficiencia energética, creé Casa & Reformas para ayudar a los propietarios a tomar buenas decisiones: qué reformas priorizar, qué ayudas solicitar y cómo valorar y cuidar su vivienda.

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