Cuánto cuesta hacer un altillo o entreplanta en un piso con techos altos: precio, normativa y estructura
Precio orientativo de un altillo por m², qué cabe de verdad con 3,5 metros de techo, qué licencia y permisos necesitas y cómo se sostiene la estructura.

La cifra, sin rodeos: cuánto cuesta un altillo
Vamos a lo que has venido a buscar. Un altillo fijo, hecho por profesionales y con sus papeles en regla, se presupuesta casi siempre por metro cuadrado de plataforma. Las horquillas que se manejan en España son, de forma orientativa, estas:
- Estructura de madera (vigas laminadas y tablero): de unos 150 a 300 € por m².
- Estructura metálica con tablero o chapa colaborante: de unos 250 a 500 € por m².
- Escalera: desde unos pocos cientos de euros una recta y sencilla de madera hasta varios miles si es de diseño, a medida o con peldaños volados.
- Barandilla, electricidad, suelo y pintura: la partida que casi todo el mundo olvida, y pesa, sobre todo si la barandilla es de vidrio.
Traducido a un caso típico: una entreplanta de 10 a 15 m² completamente terminada suele acabar entre unos 4.000 y 10.000 €. Por debajo hablamos casi siempre de carpintería tipo cama alta. Por encima, de escaleras de diseño y vidrio. Son órdenes de magnitud, no un presupuesto: tu edificio y tu ciudad mueven mucho el número.
A eso súmale lo que no es obra. El técnico que calcula la estructura y firma el proyecto (arquitecto o arquitecto técnico) cobra sus honorarios, que dependen del alcance del encargo. Y el ayuntamiento cobra la tasa de licencia y el ICIO, un impuesto cuyo tipo máximo legal es el 4 % del presupuesto de ejecución material. Pide que todo aparezca desglosado desde el primer presupuesto.
La regla práctica: el metro cuadrado de altillo cuesta una fracción de lo que vale comprar ese mismo metro en una ciudad grande, pero solo compensa si la altura da para usarlo de verdad.
Con 3,5 metros de techo, ¿qué altillo cabe de verdad?
Aquí conviene hacer la resta antes de ilusionarse. La plataforma del altillo no es una lámina: entre vigas, tablero y suelo se come fácilmente de 15 a 25 centímetros. Con 3,50 m de altura libre te quedan unos 3,30 m a repartir entre abajo y arriba.
El reparto habitual es dejar abajo la altura de paso. El Código Técnico de la Edificación pide un mínimo de 2,10 m de altura libre en las zonas de circulación dentro de una vivienda, y las normas de habitabilidad autonómicas y municipales suelen exigir en torno a 2,50 m en salón y dormitorios, con tolerancias menores en cocina, baño o pasillo. Si dejas 2,10 o 2,20 m debajo, arriba te queda poco más de un metro. Da para un colchón o un trastero cómodo. De pie, no.
Por eso en pisos de 3,5 a 4 metros el altillo que funciona es el que va sobre una zona que tolera techo bajo (baño, cocina, vestidor, entrada) y se destina a dormir o guardar. Para tener dos niveles en los que caminar erguido necesitas en torno a 4,5 metros o más, que es altura de antiguo local o de nave, no de piso corriente.
Normativa: licencia, comunidad y metros que cuentan (o no)
Primera distinción, y es la importante. Un mueble (una cama alta, una estantería con plataforma que se desmonta y no se ancla a la estructura del edificio) no es una obra. Un altillo fijo, anclado a los muros o apoyado en pilares, sí lo es: añade superficie y carga peso sobre el edificio.
Por eso en la mayoría de ayuntamientos no basta con el trámite de las obras pequeñas. Lo normal es que pidan un proyecto firmado por un técnico, con su cálculo estructural, y que se tramite como obra mayor o con declaración responsable acompañada de proyecto, según el municipio. Si quieres entender dónde está la frontera, en esta guía explico qué requisitos tiene una licencia de obra menor y cuándo se queda corta.
Segundo filtro: la edificabilidad. Si el edificio ya tiene agotados los metros que el planeamiento permite construir, el ayuntamiento puede negarte una entreplanta que compute como superficie. Es habitual que las ordenanzas limiten el altillo a una parte de la estancia sobre la que se sitúa (con frecuencia, en torno a la mitad) y que exijan que quede abierto a ella. Cada plan general tiene su letra: la consulta en urbanismo va antes que el carpintero.
Tercero, los vecinos. La Ley de Propiedad Horizontal te deja modificar tu piso siempre que no alteres la seguridad ni la estructura del edificio, y te obliga a avisar antes a quien represente a la comunidad. El matiz: los muros de carga y los forjados son elementos comunes. Si el altillo se ancla o descarga en ellos, lo prudente es llevarlo a junta con el proyecto en la mano.
Y un detalle que casi nadie te cuenta: un altillo que no cumple la altura mínima no es pieza habitable. Tenlo presente si tras la obra te toca averiguar cómo conseguir la cédula de habitabilidad, porque ahí no sumará ni dormitorios ni metros útiles.
La estructura: dónde se apoya todo ese peso
Hay tres formas de sostener una entreplanta: anclarla a los muros de carga, apoyarla en pilares propios que bajan hasta el suelo, o una mezcla de ambas. Depende de lo que haya detrás del yeso.
Y aquí viene la pega de los pisos con techos altos: casi siempre son edificios antiguos, con muros de ladrillo macizo y forjados de viguetas de madera o metálicas que llevan un siglo trabajando. Un pilar nuevo en el centro de un forjado viejo es una carga puntual que ese suelo nunca tuvo prevista. Por eso el técnico suele pedir catas antes de decidir por dónde baja el peso. Como referencia, el Código Técnico de la Edificación obliga a calcular una vivienda para una sobrecarga de uso de 2 kN/m² (unos 200 kilos por metro cuadrado), a la que se añade el peso propio de la estructura.

En cuanto al material, el acero permite perfiles más esbeltos, y cuando cada centímetro de altura cuenta, eso se nota. A cambio, es más caro y puede necesitar protección frente al fuego. La madera laminada pesa menos, se monta rápido y queda cálida a la vista, pero sus vigas son más altas para la misma luz. En altillos pequeños, de dormir, la madera suele ganar. En plataformas grandes, el acero.
Lo que no es negociable: cálculo firmado. Un altillo hecho a ojo aguanta hasta el día que subes una librería llena.
Qué encarece el presupuesto y cómo contenerlo
Más allá de los metros, cuatro cosas disparan la factura: una escalera a medida (la recta pegada a la pared es la barata), la barandilla de vidrio, un edificio sin ascensor por el que hay que subir vigas a mano y los refuerzos que salgan de las catas. Y piensa en el calor, que sube: un altillo para dormir sin ventilación ni climatización cerca es un horno en julio, y resolverlo después cuesta más que preverlo.
El mejor momento para hacerlo es dentro de una obra más grande. Si ya vas a rehacer la electricidad y pintar, el altillo aprovecha gremios, licencia y dirección técnica que ibas a pagar igual. En ese caso te servirá ver cómo se reparte el precio de la reforma integral de un piso por partidas. Y pide dos o tres presupuestos sobre el mismo proyecto, no sobre una idea contada por teléfono.
Preguntas frecuentes
¿Necesito permiso de la comunidad de propietarios para hacer un altillo?
Como mínimo, la ley te obliga a comunicar la obra antes de empezar a quien represente a la comunidad. Si el altillo se ancla a muros de carga o descarga sobre el forjado, afecta a elementos comunes y lo sensato es llevarlo a junta. Lee también los estatutos de tu edificio, que pueden ser más estrictos.
¿Un altillo cuenta como metros de la vivienda?
Solo si cumple la altura mínima y las condiciones de habitabilidad de tu municipio, y está legalizado. Un altillo bajo, de dormir o de almacenaje, no suma superficie útil ni habitaciones: aporta valor de uso y atractivo al vender, nada más.
¿Cuánto tarda la obra de un altillo?
La obra en sí es corta: de unos días a dos o tres semanas, según tamaño, material y acabados. Lo lento es lo de antes. Proyecto, licencia y, si toca, junta de vecinos pueden alargar el calendario varias semanas o algunos meses, según el ayuntamiento.


