Hogar · 6 min de lectura

Cómo eliminar los pececillos de plata del baño y la cocina: lo que funciona sin llamar al fumigador

Humedad, trampas caseras, tierra de diatomeas y sellado de grietas: cómo acabar con los pececillos de plata del baño y la cocina paso a paso, sin fumigar.

Rincón de un baño luminoso con suelo de baldosa terracota y rodapié, el tipo de junta donde se esconden los pececillos de plata
Estos bichitos no se van a base de insecticida: se van cuando les quitas lo que buscan, que es humedad, rincones oscuros y comida a base de almidón y papel. Ventila y seca el baño y el mueble del fregadero, repara las fugas, guarda los alimentos en botes cerrados y retira el cartón. Después, trampas caseras para localizar el foco, tierra de diatomeas en grietas y rodapiés y silicona para cerrar los huecos. Con constancia, en unas semanas deberías ver cada vez menos.

Enciendes la luz del baño de madrugada y ahí está: un bichito plateado y alargado que sale disparado hacia el rodapié antes de que te dé tiempo a reaccionar. O te lo encuentras dentro de la bañera, dando vueltas sin poder salir. Son pececillos de plata, y si has visto uno, lo más probable es que haya más.

Tranquilidad: no pican, no transmiten enfermedades y se pueden eliminar sin llamar a un fumigador. Pero antes de comprar nada conviene entender una cosa. Son un síntoma. Si no corriges lo que los atrae, puedes matar decenas y seguirán apareciendo. Te cuento el orden que funciona.

Qué son y por qué eligen tu baño y tu cocina

El pececillo de plata (Lepisma saccharinum) es un insecto sin alas, de alrededor de un centímetro, cubierto de escamas plateadas y con tres filamentos en la cola. Es nocturno, huye de la luz y pasa el día escondido en grietas, detrás de azulejos sueltos, bajo los rodapiés o en el mueble del fregadero.

Necesita dos cosas: mucha humedad y comida rica en almidón o celulosa. Papel, cartón, la cola del papel pintado, migas de harina o de cereales, pelos, restos de piel. El baño y la cocina le dan las dos cosas a diario, así que no es casualidad que los veas ahí y no en el salón.

Lo primero: quitarles la humedad (sin esto, lo demás no dura)

Es el paso que menos apetece y el que más resultado da. En un ambiente seco lo pasan mal: se deshidratan y se van a buscar otro rincón. Así que, antes de cualquier trampa:

  • Ventila el baño después de cada ducha, con la ventana abierta un buen rato o el extractor encendido hasta que el espejo se desempañe. Si no hay ventana y el extractor es flojo, un deshumidificador pequeño cambia mucho las cosas.
  • Seca lo que se queda mojado: la alfombrilla, las toallas amontonadas, el fondo del plato de ducha. Y revisa las juntas. Si la silicona está negra o despegada, el agua se cuela por detrás y crea justo el escondite húmedo que buscan; aquí te explico cómo limpiar el moho negro de las juntas de silicona y cuándo ya toca cambiarlas.
  • Abre el mueble bajo el fregadero y mira con una linterna. Un sifón que gotea, un latiguillo que suda o una base de aglomerado hinchada son el clásico de la cocina (revisa también las tomas del lavavajillas). Repara la fuga y deja las puertas abiertas un par de días para que se seque.

Si además de los bichos ves manchas en la pared, pintura abombada o ese polvillo blanco de salitre, el problema va más allá de ventilar. Mientras esa pared siga mojada, volverán. Te lo explico con calma en la guía sobre cómo acabar con la humedad de las paredes según su origen.

Fuera la comida: cartón, papel y migas

En la cocina, guarda la harina, el azúcar, el arroz, la pasta y los cereales en botes herméticos, no en el paquete abierto. Y quita las cajas de cartón y las bolsas de papel que todos acumulamos bajo el fregadero o encima de los armarios, porque para ellos son despensa y escondite a la vez. En el baño, lo mismo con los paquetes de papel higiénico apilados en el suelo o las revistas junto al inodoro.

Después, aspira bien rodapiés, rincones y el interior de los muebles bajos. Eso sí, no cuentes con matarlos de hambre: aguantan mucho tiempo sin comer, así que esto ayuda, pero no basta por sí solo.

Trampas caseras para encontrar el foco (y cazar unos cuantos)

Las trampas no van a acabar con todos, pero tienen una ventaja enorme: te dicen por dónde salen. Colócalas por la noche, pegadas a la pared, junto a los rodapiés, detrás del inodoro y dentro del mueble del fregadero, y revísalas por la mañana.

  • El tarro de cristal. Envuelve el exterior de un tarro con cinta de carrocero para que puedan trepar, mete dentro un trocito de pan o una pizca de harina y apóyalo contra la pared. Entran, caen y no pueden subir por el cristal liso. Es lo mismo que les pasa en la bañera.
  • El rollo de periódico húmedo. Enrolla un periódico, humedécelo un poco y sujétalo con un par de gomas. Por la mañana suele tener inquilinos: mételo en una bolsa, ciérrala sin desenrollarlo y a la basura.
  • Las trampas adhesivas para insectos rastreros, las de cucarachas de toda la vida. Baratas, limpias y muy útiles para hacer un mapa de la casa.
Tarro de cristal envuelto en cinta de carrocero usado como trampa casera junto al rodapié de un baño

Si una trampa caza bastante más que las demás, ahí está el foco. Casi siempre coincide con una fuga, una grieta o un montón de cartón olvidado.

Tierra de diatomeas, ácido bórico e insecticidas: cómo usarlos sin riesgo

La tierra de diatomeas es lo más eficaz que puedes usar sin recurrir a la química. Es un polvo de algas fosilizadas que daña la capa protectora del insecto y lo deshidrata. Se espolvorea en capa muy fina, que casi no se vea, en grietas, detrás de los rodapiés, bajo el fregadero y alrededor de las tuberías. Dos avisos: solo funciona seca, así que en zonas que se mojan pierde efecto, y conviene ponerse mascarilla al aplicarla para no respirar el polvo.

En muchos tutoriales verás el ácido bórico. Funciona, pero es más tóxico de lo que su fama de remedio de la abuela sugiere, y en una casa con niños pequeños o mascotas yo no lo usaría. La diatomea hace un trabajo parecido con menos riesgo.

Si prefieres un insecticida, elige uno en gel o en spray para insectos rastreros y aplícalo solo en grietas y escondites, no por todo el suelo. Mira que la etiqueta lleve número de registro: en España los biocidas tienen que estar autorizados y el Ministerio de Sanidad mantiene el registro oficial.

Sella las grietas por donde entran y se esconden

Con la humedad controlada y las trampas marcando el camino, toca cerrarles las puertas. Silicona sanitaria en las juntas entre encimera y pared, entre el plato de ducha y el azulejo y alrededor de los pasos de tuberías. Silicona acrílica o masilla en la rendija entre el rodapié y el suelo y en las grietas del alicatado. Y si hay un azulejo hueco o suelto, recolócalo: detrás suele haber un buen escondite.

Sellado con silicona de la rendija entre el rodapié y el suelo de baldosa bajo el fregadero de una cocina

No es la parte más bonita, pero es la que evita que vuelvan dentro de unos meses.

Lo que se vende mucho y hace poco

Lavanda, laurel, clavo, pieles de cítricos, bolsitas de cedro. Huelen bien y, como mucho, los incomodan un poco: se mudan al rincón de al lado y en paz. Tampoco he visto que los aparatos de ultrasonidos sirvan de algo con este insecto. Úsalos si te gustan, pero no como tratamiento.

Cuándo sí merece la pena llamar a alguien

Si después de un mes largo haciendo todo esto siguen saliendo igual, o si empiezas a verlos por toda la casa (dormitorios, estanterías de libros, armarios de ropa), lo más probable es que haya una humedad escondida que no has localizado: una tubería dentro de la pared, una filtración del vecino de arriba, un muro que absorbe agua del suelo. Ahí lo que necesitas primero no es un fumigador, sino alguien que encuentre la fuga.

Si los has descubierto en el armario, ese olor a cerrado suele venir en el mismo paquete, y tengo recogidos los trucos para quitar el olor a humedad que se queda en el armario.

Resumiendo: secar, quitar el cartón, poner trampas para encontrar el foco, espolvorear diatomea y sellar grietas, en ese orden y sin saltarte el primer paso.

Preguntas frecuentes

¿Los pececillos de plata pican o son peligrosos?

No pican ni muerden, y no se les considera transmisores de enfermedades. El daño es material: si hay muchos, pueden estropear papel, libros, fotos o tejidos con apresto. Y son un aviso claro de que en esa zona hay más humedad de la cuenta.

¿Salen por el desagüe?

Casi nunca. Lo que pasa es que caen en la bañera o en el lavabo buscando humedad y no pueden trepar por la superficie lisa, así que parece que han subido por la tubería. Poner el tapón por la noche no hace daño, pero el foco suele estar en las juntas y rodapiés de alrededor.

LR
Escrito por
Lucía Romero

Hola, soy Lucía Romero. Tras varios años asesorando sobre reformas y eficiencia energética, creé Casa & Reformas para ayudar a los propietarios a tomar buenas decisiones: qué reformas priorizar, qué ayudas solicitar y cómo valorar y cuidar su vivienda.

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